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Desafío
¿Posible otro museo de arte contemporáneo?
Surge "nueva" filosofía del Museo Contemporáneo de PR.
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Suministrada
October 25, 2008 El paternalismo sigue siendo el discurso dominante en cuanto a la administración de la cultura. Eso fue lo que dejó al descubierto la controversia mediática generada tras la renuncia de la Dra. María Emilia Somoza a la dirección ejecutiva del Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC). Tanto los administradores de la corporación sin fines de lucro que maneja el museo, como los artistas que de él se sirven o pretenden servirse, desplegaron durante los pasados meses una retahíla de propuestas basadas en el problemático principio gubernamental del proteccionismo subsidiado por el erario. Esto sigue el paradigma muñocista fundacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) que ha sido copiado hasta la náusea en todos los renglones organizacionales relacionados con el arte. De un lado está la crisis económica provocada por la incapacidad de la entidad para recaudar fondos privados para parear la asignación legislativa de $500.000. Esto llevó a que la administración convocara una marcha de simpatizantes hacia el Capitolio para que fuese el Estado, sacrosanto y omnipresente, el que metiera sus garras politizadas en el asunto para salvar el museo del inminente cierre. De otro, varios grupos de artistas se organizaron para reclamar mayor participación en la toma de decisiones del Museo y pedir un relevo generacional que encause su filosofías artísticas heterogéneas y visionarias hacia otros rumbos. Preocupan, sin embargo, dos cosas. Uno, la euforia inicial de los artistas, pronto reducida a silencio y ausencia en el proceso de apertura y revisión iniciado por el MAC para llegar a acuerdos. Dos, la sospecha de que aún muchas de sus sugerencias permanecen ancladas en el principio infantil del mantengo que, en este país, además de arbitrario, es electorero y revanchista. Entre una Junta de Directores que ha sido ineficaz y hermética, y una clientela a la vez pasiva y vociferante, se cuela el mismo deseo de mando y reclamo al estilo retro de las agencias de gobierno encargadas de la beneficencia. tilizando la metáfora de la Administración para el Sustento de Menores (ASUME), ante la inamovilidad y la virtual ausencia de apertura y discusión pública de las propuestas del “padre” alimentante (MAC), y sin compromiso continuo de los “hijos” alimentistas (creadores) para que se logre el financiamiento independiente de la “casa”, más las mejoras necesarias para actualizarla en el contexto de la museística mundial, la existencia misma de la “tribu” del arte contemporáneo seguirá amenazada por los caprichos provocados por los traumas familiares. Cada cual continuará aislado y la “casa” será ruina. Ante el reciente nombramiento de una nueva directora ejecutiva, Marianne Rodríguez Aponte, el verdadero reto, más allá de conseguir el dinero que necesita el MAC para seguir operando sin depender de vaivenes partidistas y enmendar estatutos, reglamentos, políticas fiscales y criterios de curaduría, es transformar la manera en que tanto los administradores como los creadores le dan sentido postpaternalista a ese espacio tan especial que, hasta el momento, nadie sabe a ciencia cierta a quién le pertenece ni a dónde se dirige. |
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