Estudiantes del RUM construyen vehículo para ahorrar combustible
Foto:Suministrada
7 de Mayo de 2009
Originalmente publicado en la edición impresa Diálogo Marzo-Abril 2009.
Entre Estudiantes
Por Laura W. Robles Vega
Taller de Estudiantes
"No es que sea perfecto...es que soy del Colegio". Ese eslogan adornaba las camisas que vestían algunos estudiantes del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) en las pasadas Justas interuniversitarias, y en cualquier evento o lugar donde quisieran resaltar su pertenencia a la institución. Pero, la historia de esas camisas va más allá del deseo de enaltecer el campus mayagüezano.
Un grupo de estudiantes de ingeniería mecánica las vendió para sufragar una parte de los gastos de un proyecto que están desarrollando. Se trata del supermileage, que es un vehículo diseñado para ahorrar combustible.
La estudiante Francheska Santiago Maldonado relató que vendieron más de mil camisas, y que los recaudos fueron utilizados para la construcción del carro. “El proyecto es costeado por fondos recolectados en actividades realizadas por el grupo. Este semestre volvemos a realizar ventas de camisas para poder cubrir los gastos del viaje a la competencia”, dijo la co-capitana del equipo supermileage. Santiago Maldonado indicó que también han recibido donaciones de materiales de algunas compañías.
En la primera semana de junio los estudiantes que trabajan en la construcción del carro viajarán a Michigan para competir con otras universidades que también han desarrollado este proyecto. El supermileage es parte de los eventos competitivos de la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE, por sus siglas en inglés).
La competencia de la categoría del supermileage durará dos días y estará divida en dos etapas. En la primera, el jurado evaluará los reglamentos de seguridad, el diseño del vehículo, el costo del proyecto y la viabilidad de comercializarlo. En la segunda etapa, los estudiantes manejarán el carro en una pista de circuito.
“No se trata de una carrera donde compiten para ver quién llega primero”, aclaró Santiago. Como el carro sólo tiene espacio para una persona, un estudiante estará encargado de conducirlo durante media hora en la pista de prueba de la compañía Eaton, fabricante de transmisiones. “Cuando terminan de correr, los jueces sacan el tanque de gasolina, lo pesan, y con unas fórmulas que tienen establecen cuánto es el millaje por galón”, mencionó la co-capitana del equipo.
El ganador de la competencia es el auto que pruebe ser más eficiente en el consumo de gasolina. “Pueden correr más de una vez. Toman el mejor rendimiento de todas las repeticiones”, explicó la estudiante. El ganador recibe trofeos, dinero, una cena y auspicio para continuar desarrollando su proyecto.
El profesor que dirige el grupo, David Serrano, indicó que esperan que el supermileage que están construyendo los estudiantes del RUM solamente gaste un galón de gasolina en un recorrido de tres mil millas.
Es la primera vez que en el RUM se diseña este vehículo. Antes construían el carro solar, pero desde 1995 dejaron de hacerlo por razones económicas, según Serrano. Sin embargo, el profesor señaló que el supermileage “va a tono con el carro solar”. Santiago Maldonado explicó que el diseño de los dos automóviles procura reducir el consumo de combustibles fósiles.
“El proyecto está en la etapa de manufactura, se supone que para finales de marzo el carro esté corriendo”, indicó Héctor Colón, líder del grupo que se encarga de la carrocería del vehículo.
El capitán del equipo, Jonathan R. Ríos Rodríguez, resaltó que los proyectos no son solamente para estudiantes de ingeniería mecánica y que en muchas ocasiones se integran estudiantes de otros departamentos. Añadió que “las compañías toman esto en consideración porque saben que la mayoría de las veces están viendo un candidato a empleo que ha visto en realidad cómo es que trabaja la industria a través de un proyecto como el nuestro”.
La transportación, aérea o marítima, del supermileage a Estados Unidos representa un gasto más para los estudiantes del RUM.
“La mayoría del tiempo nosotros tenemos que correr con todos los gastos del viaje como lo son nuestros pasajes, estadía, transportación y comida. Todo esto sin incluir los gastos que conlleva transportar el vehículo”, reveló Ríos Rodríguez. “Hasta hemos vendido agua en la luces”, dijo el estudiante que dirige el área de carrocería.
Sin embargo, a pesar del sacrificio que requiere la iniciativa, la co-capitana del grupo asegura que trabajar en el proyecto es una experiencia muy gratificante ya que les permite ver cómo una idea va transformándose en un producto final con el esfuerzo y la dedicación de los estudiantes.
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