Originalmente publicado en la edición impresa Diálogo Octubre-Noviembre 2008
Por Ana Teresa Toro
De Diálogo
Es un hecho constatable: la política en Puerto Rico es asunto de culto y el discurso con aires religiosos que brota de la boca de los líderes políticos nació con la democracia en la Isla. Basta con acceder a cualquier medio de comunicación para corroborarlo. Los líderes están ahí y sus seguidores responden con devoción sincera. Pero más allá de lo que los medios de comunicación reproducen, que sin duda representa un factor importante, está el aspecto familiar de estas figuras. La foto del ex gobernante en el hogar, el recuerdo de un saludo o del impacto directo de su gestión en la vida personal del individuo.
“No se puede olvidar el hecho de que estos ex gobernadores impulsaron una serie de ideas y contaron con el favor de la gente. Todos fueron elegidos. Ellos crean una serie de seguidores y como hemos visto en los últimos años la política se ha convertido en una especie de religión, con seguidores fanáticos, que en ocasiones sin un análisis profundo y racional llevan a cabo acciones con miras a favorecer o seguir creando ideas imaginarias de este posible candidato como ocurre ahora con el movimiento del write in de Rosselló”, opina el profesor Santiago Pintor de la Escuela de Comunicación de la UPR, quien ha trabajado con anterioridad el tema –aunque en otro contexto– de la imagen del político en los medios de comunicación en colaboración con el profesor Mario Roche Morales. Santiago Pintor, afirma además que la presencia de estas figuras en la cultura y en los medios de comunicación se convierte de igual manera en una herramienta a la que recurren los nuevos candidatos para cautivar el voto de aquellos que se identifican con un personaje y no necesariamente con un partido, como puede ser el caso de los llamados “muñocistas”, “rossellistas” o “rafaelistas”.
“El discurso inicial de Fortuño era similar al de Ferré, pero no hemos visto en él esa filantropía o esos ideales…Y es que partiendo de la idea de los partidos tienen una base casi religiosa, con seguidores que obviamente parten de unos supuestos que pudieran ser doctrinas, obviamente hablar en contra de alguno de estos sujetos podría estar violentando las doctrinas de ese grupo como un pecado mortal”, ejemplifica Santiago Pintor. Otro ejemplo notable es el anuncio de Victoria Muñoz hablando del gobernador y candidato Aníbal Acevedo Vilá como una continuidad de los ideales que defendió su padre.
Por su parte, el también profesor de la Escuela de Comunicación de la UPR, Mario Roche Morales apunta que “en una cultura en la que la acción política y partidista pasa tanto por el caciquismo, por la presencia de unos líderes carismáticos en nuestros partidos y en el desarrollo del gobierno, es obvio que las figuras de estos ex gobernantes tienen un impacto tanto mediático como en los imaginarios de la ciudadanía que es mucho más relevante que lo que uno puede observar en otros lugares. Ese líder se mantiene dentro de un grupo selecto de sabios a los que usualmente se consulta en términos de las líneas ideológicas de las estructuras partidistas y o en término de la evolución y el desarrollo del país”. Otro aspecto destacable de la relación de estos ex mandatarios con los medios, en el que Roche Morales se fija, es el cambio en el discurso que ocurre una vez estas personas dejan la silla de Primer Ejecutivo.
“Una vez salen de esos roles se expresan con mucha más libertad sobre una serie de asuntos que cuando estaban en esos puestos no hablaban de esos temas porque eran muy delicados. Entonces en muchísimas instancias puedes encontrarte a muchos de estos ex gobernadores expresándose sin tapujos, sin complejos, sin nudos, ni tensiones con respecto a estructuras partidistas y gubernamentales porque ya están fuera de ese foco político partidista... Ahí está el caso de Hernández Colón que cada cierto tiempo habla y es como si hubiese aparecido un muerto de las tumbas que todo el mundo quiere escuchar”, añade no sin antes puntualizar que sin duda, los medios de comunicación perpetúan y legitiman la imagen del conocedor, del sabio que de alguna manera es intocable y no es vulnerable a cierto tipo de críticas. Si ellos hablan es un evento noticioso.
“Por ejemplo Rubén Berríos no ha sido ex gobernador pero sigue ahí como una figura, cuando obtienes una declaración pública de él, hace noticia, tiene un peso porque tiene una trayectoria, un liderato moral detrás”. Aunque Roche es muy cauteloso al establecer que no siempre el trato de los medios para con estas figuras es un trato “honorable”, pues es innegable la necesidad del paso del tiempo para que se pueda ver en su justa perspectiva la obra de estos personajes y pasar un juicio sobre ello.
“Otro caso interesante es el de Romero Barceló, quien fue desmitificado en los medios como una persona cercana que se emborracha y pelea como todos nosotros. Vimos los vídeos y no hubo tal distancia”, expone.
Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no son los medios los que logran generar esos eventos noticiosos a partir de una declaración, pues la tendencia es que los propios ex gobernantes escogen cuándo y con quién van a hablar. De hecho, Diálogo intentó en múltiples ocasiones para propósito de este reportaje contactar a alguno de los cuatro ex gobernantes vivos y ninguno estuvo disponible para una entrevista relacionada al tema de su gestión como ex gobernador, desde su despacho oficial.
De otra parte, ambos profesores coinciden en la idea de que muchos de los esfuerzos que se han articulado a partir de estas oficinas o sus subsiguientes transformaciones en fundaciones responden a la idea del legado, de qué será lo que prevalezca en la memoria colectiva. Igualmente ambos, están de acuerdo en la importancia de tener a estas figuras como referencia histórica y política tanto en la academia como en los medios de comunicación y sobre todo de la necesidad de que estas oficinas realmente atiendan la difusión y el que se genere un conocimiento público con relación a los períodos históricos y agendas políticas que lideraron estas figuras.
“Por ejemplo hay que estudiar más a fondo el movimiento estadista en la Isla, esa documentación está ahí y esa debe ser una de las funciones de estas estructuras gubernamentales”, insiste Roche.
Y es que como ambos establecen desde los medios de comunicación, hay una notable usurpación de lo político y sin el suficiente tiempo transcurrido se somete al escrutinio público la complejidad de gobernar un país en el que mucho de lo que ocurre se considera culpa del gobernante, sin tomar en cuenta los factores mundiales que influyen. Lo que resulta innegable es el hecho de que son personajes que no podrán enajenarse del todo de la vida pública pues han ocupado el cargo máximo del servicio público. Ahora bien, es justo plantearse de qué manera van a comenzar a habitar el espacio privado con el aura de servicio público que les rodea. Aunque después de todo, hasta el aura más visible se borra con el paso del tiempo.