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UPR
 

Elecciones presidenciales 101

Foto: Suministrada
Aumetar Disminuir

31 de Marzo de 2009

Originalmente publicado en la edición impresa Diálogo Octubre-Noviembre 2008


Por Luis Raúl Cámara Fuertes
Especial para Diálogo

Falta poco para que llegue el día de las elecciones. Con tan importante fecha a la vuelta de la esquina, vale la pena analizar un poco el estatus de la campaña presidencial en Estados Unidos justo cuando se posiciona para la recta final. En vez de discutir los pormenores de la campaña, que siempre son cambiantes y pueden volverse obsoletos de un momento a otro, proponemos examinar tres aspectos que permitirán entender mejor la contienda: la coyuntura política de trasfondo (el ambiente político general), los temas más sobresalientes y la campaña política.

Ambiente general

El ambiente general de esta campaña electoral claramente favorece a los demócratas.

En primer lugar, el presidente incumbente, un republicano, es sumamente impopular. Esto es importante pues, aunque George W. Bush no está compitiendo en esta contienda, su baja popularidad incide directamente en el candidato de su partido, John McCain. Cuando un elector analiza por quién votar, a menudo hace un cálculo a base de lo que conoce ahora y sobre el pasado reciente y lo proyecta hacia el futuro. En el caso de un candidato que esté aspirando a la reelección, el votante simplemente evalúa cómo éste se ha desempeñado en los últimos años. Cuando un candidato no va a la reelección -el caso en estas elecciones-, el votante simplemente sustituye el candidato por el partido. En vez de pensar “cómo Bush ha gobernado, y por lo tanto, cómo habrá de gobernar” piensa “cómo los republicanos han gobernado, y por lo tanto, cómo habrán de gobernar”. Es prácticamente imposible que un candidato del mismo partido de un presidente tan impopular gane las elecciones.

En segundo lugar, existe en la cultura política estadounidense un deseo de constante cambio en el ejecutivo. En términos formales, esto está plasmado en la enmienda constitucional que limita a los presidentes a ser electos por un máximo de dos términos. Pero más allá de la formalidad constitucional, sólo en una ocasión en el periodo de posguerra un partido ha dominado el ejecutivo por más de dos cuatrienios: los republicanos con Ronald Reagan (1980 y 1984) y George Bush, padre (1988). La coyuntura, de por sí, apunta a un cambio en el ejecutivo.

En tercer lugar, tenemos el asunto de la economía. Es casi una ley de la ciencia política que cuando la economía está mal, el candidato o partido incumbente (del ejecutivo) pierde, y cuando la economía está sólida, gana. Basta con repasar las elecciones desde 1980. En 1980 y 1992, con economías en recesión, los incumbentes fueron derrotados. En 1984, 1988, 1996 y 2004, con economías en crecimiento, o al menos estables, los incumbentes revalidaron. El caso del 2000 es más “gris” pues la economía ya estaba empezando a debilitarse, pero entre la población se percibía como relativamente estable. Si bien Bush ganó las elecciones, lo hizo a través del Colegio Electoral. Al Gore ganó el voto popular.

Los “problemas principales”

Los temas que el público considera importantes durante una campaña presidencial, los llamados “problemas más importantes”, no se dan en un vacío. Son, en gran medida, función de lo que se presenta en los medios de comunicación. Las campañas, a su vez, se dan dentro y responden a estos temas. Cuando la prensa le da mucho énfasis a un asunto, la gente tiende a darle más importancia. Esto es lo que se conoce en la literatura de la ciencia política como agenda setting. Por otra parte, los votantes tienden a evaluar a los candidatos en relación con estos temas, lo que se conoce como agenda priming.

Los dos temas que han dominado esta campaña presidencial son la economía y la guerra en Irak.

Durante la mayor parte de la primaria, la guerra fue el tema principal, y los medios noticiosos cubrieron constantemente el conflicto bélico (agenda setting). Esto ayudó al demócrata Barack Obama, que favorecía un retiro rápido de las tropas, pues los votantes le pusieron más énfasis al tema de la guerra a la hora de evaluar a los candidatos para decidir por quién votar (agenda priming).

El colapso del mercado de las hipotecas y el desaceleramiento de la economía, acompañados por la relativa pacificación, movieron la economía al tope de la lista de problemas importantes. La crisis financiera de las últimas semanas ha acentuado más aún el tema de la economía. Las encuestas indican, desde el final de la contienda primarista, que los votantes piensan que Obama está mejor capacitado que McCain para resolver el problema económico del país. Como el tema de la economía está dominando casi por completo la cobertura noticiosa, esto significa que la gente está utilizando este asunto como vara para medir a los candidatos, algo que claramente favorece a Obama. De hecho, desde que se agudizó la crisis financiera, el apoyo a la candidatura de Obama ha aumentado consistentemente en las encuestas.

La campaña política

Hay un debate en la ciencia política sobre la importancia de las campañas. Algunos señalan que las campañas son casi irrelevantes. Los factores del ambiente político en general, y particularmente la economía, son los que dominan. Otros argumentan que la campaña ciertamente cumple un rol. Abonando a esta última posición, los estudios han demostrado que la personalidad de los candidatos incide de alguna manera en el cálculo del voto de los ciudadanos. Después de todo, alguien les tiene que dejar saber cuán buena o mala está la economía (que depende, naturalmente, de qué partido esté enviando el mensaje).

Ya para este punto en la campaña, la gran mayoría de los votantes sabe por quién va a votar. Por lo tanto, la campaña lo que hace es reforzar esa decisión. La tarea de los candidatos ahora consiste, fundamentalmente, en no cometer un error y convencer a ese grupo cada vez más pequeño de indecisos. En este sentido, Obama tiene otra ventaja: tiene mucho más dinero que McCain. Esto le permite hacer más campaña y tener presencia en más estados, incluyendo algunos que son sólidamente republicanos, donde los demócratas usualmente no harían campaña. Que Obama tenga presencia en estos estados no significa que vaya a ganar allí, sino que obliga a McCain a invertir escasos recursos de tiempo y dinero en ellos, recursos que tiene que retirar de estados competitivos.

La situación electoral de Obama es mucho más favorable que la de McCain. La coyuntura, los issues y la campaña claramente favorecen a los demócratas. Sin embargo, esta elección tiene dos variables que añaden un elemento de incertidumbre: una mujer candidata a vicepresidenta (la gobernadora republicana de Alaska, Sarah Palin) y, más importante aún, un hombre negro candidato a presidente.

Si la elección fuera la típica contienda entre hombres blancos, salvo una hecatombe, el candidato demócrata se podría dar por ganador. En ese sentido, hay que seguir la campaña con mucho cuidado para ver cómo estos dos factores influyen en las variables que hemos explicado. Al hacer este análisis luego de las elecciones, podremos aprender si éstos jugaron un papel decisivo en el resultado electoral y, por lo tanto, estar mejor preparados para analizar y predecir eventos electorales en el futuro.
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El autor es profesor de Ciencia Política en la UPR, Río Piedras.
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