El problema de Puerto Rico no es la Ley 7. El problema de Puerto Rico es el despilfarro que durante décadas las pasadas administraciones han llevado en el Gobierno. Si ustedes lograsen derogar la Ley 7, saldrá perdiendo gran parte de la clase profesional que paga los impuestos de Puerto Rico. Porque, ¿de qué otra manera se reducirá el déficit presupuestario del Gobierno de Puerto Rico? Llegará el momento en que el Gobierno tendría que elevar tan drásticamente las tasas contributivas para poder mantener más de 200,000 empleados en el Gobierno. A cambio, provocarán un éxodo masivo de profesionales a Orlando y Texas para poder hacer sus propias vidas. Y la opción de imponer altos aranceles y contribuciones a las empresas y negocios extranjeros no servirá a largo plazo, porque las empresas y negocios extranjeros no son estúpidos, reducirán o mudarán todas sus operaciones en cuanto se les impongan aranceles o contribuciones más elevadas. ¿Acaso no os dáis cuenta? Puerto Rico no produce, porque ni extranjeros quieren invertir aquí, y los puertorriqueños que quieren invertir su futuro en Puerto Rico son castigados con altas tasas contributivas. El problema no es Fortuño, ni la Ley 7. El problema es que ya no se puede mantener un Gobierno en déficit sin que peligre el futuro de Puerto Rico.
¿Qué pretendéis con estas protestas?
El problema de Puerto Rico no es la Ley 7. El problema de Puerto Rico es el despilfarro que durante décadas las pasadas administraciones han llevado en el Gobierno. Si ustedes lograsen derogar la Ley 7, saldrá perdiendo gran parte de la clase profesional que paga los impuestos de Puerto Rico. Porque, ¿de qué otra manera se reducirá el déficit presupuestario del Gobierno de Puerto Rico? Llegará el momento en que el Gobierno tendría que elevar tan drásticamente las tasas contributivas para poder mantener más de 200,000 empleados en el Gobierno. A cambio, provocarán un éxodo masivo de profesionales a Orlando y Texas para poder hacer sus propias vidas. Y la opción de imponer altos aranceles y contribuciones a las empresas y negocios extranjeros no servirá a largo plazo, porque las empresas y negocios extranjeros no son estúpidos, reducirán o mudarán todas sus operaciones en cuanto se les impongan aranceles o contribuciones más elevadas. ¿Acaso no os dáis cuenta? Puerto Rico no produce, porque ni extranjeros quieren invertir aquí, y los puertorriqueños que quieren invertir su futuro en Puerto Rico son castigados con altas tasas contributivas. El problema no es Fortuño, ni la Ley 7. El problema es que ya no se puede mantener un Gobierno en déficit sin que peligre el futuro de Puerto Rico.