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UPR
Desafío

Breve anatomía del cine independiente en Puerto Rico

La Escuela de Comunicación ofrece cursos en televisión, radio y cine.
Foto: Ricardo Alcaraz
Aumetar Disminuir

18 de Diciembre de 2009
Por:  Luis Jefté Lacourt
De:  Egresado de la Escuela de Comunicaciones de la UPR en Río Piedras

Hacer un cortometraje (películas que rondan los 20 minutos o menos) es posible en Puerto Rico: pero luego de tanto trabajo y sacrificio la mayoría no alcanzan exhibirse lo suficiente. Otros, ni siquiera corren la suerte de poder terminarse. Por otro lado y curiosamente, una característica en común de la primera producción de un cineasta joven tiende a ser de corte experimental y ambiciosamente artístico, lo cual no necesariamente resulta comercialmente viable. Entonces, si año tras año ocurre lo mismo, ¿por qué la gente sigue haciendo cortometrajes de la misma forma y por qué siguen corriendo el mismo destino? ¿Por qué la mayoría de las producciones muestran los mismos síntomas?

En esta primera entrega de la serie de tres reportajes ¨Breve anatomía del cine independiente en Puerto Rico¨, en la cual se trazará, a modo de mapa crítico, la compleja anatomía del cine independiente en la Isla, se discutirá el primer factor que influye en la formación del futuro cineasta independiente: la Academia.

Un estudiante que ingresa a la Escuela de Comunicación, de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, con el interés de hacer su bachillerato en Comunicación Audiovisual, tiene tres opciones: las concentraciones en televisión, radio o cine. Son muchos los que deciden hacer este bachillerato porque es una opción económica para obtener una preparación académica en estas áreas.

PRIMERA PARTE
La educación

El estudiante que interesa hacer estudios universitarios en cine tiene principalmente dos opciones en Puerto Rico: el bachillerato en Producción Digital para Cine que ofrece la Universidad de Sagrado Corazón, el cual toma cerca de cuatro años (126 créditos) y le cuesta a un estudiante regular $2, 415 por semestre aproximadamente, y el bachillerato en Comunicación Audiovisual de la Escuela de Comunicación (COPU) de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, el cual toma unos cuatro años y cuesta aproximadamente $600 por semestre. Mientras uno ofrece de buenas a primeras una limitación económica, el otro ofrece una limitación de cursos relacionados a la especialización.

Estudiante Omar J. Cruz. Foto: Benjamín Curet

“Mi experiencia como estudiante de COPU es que mi bachillerato en Comunicación Audiovisual está sumamente incompleto”. Este es el sentir de Omar J. Cruz, cineasta graduado en 2006 de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, y la opinión mayoritaria de los que han estudiando y se han graduado de dicha institución y con los que he tenido la oportunidad de hablar a través de los años.

Para prepararse bien en cine, según Cruz, se deben proveer varios cursos de escritura de guiones, pre-producción, diseño de escenografía, iluminación, producción de sonido, visuales y efectos especiales entre otras ramas. “Además de eso, lo que son los permisos, lo que son toda la estructura legal que hay detrás de hacer una película no se toca para nada en la Universidad de Puerto Rico. Eso es algo que uno aprende a cantazo”, añadió.

La página de Internet de la Escuela de Comunicación muestra que el currículo actual de Comunicación Audiovisual en COPU con minor en cine consta de 120 créditos de los cuales 18 son de concentración e incluyen los siguientes cursos: Fotografía Básica (un semestre), Guiones (un semestre), Diseño de Producción Gráfica, Producción de Cine I y II (un semestre cada uno), y un seminario en cine. Mientras los cursos Historia del Cine y Teoría y Crítica de Cine ya no forman parte de la concentración, no es hasta el último año universitario que se logra poner en práctica todo aquello que se ha aprendido en las clases a través de los cursos de producción.

En el caso del bachillerato en Producción Digital para Cine de Sagrado Corazón, su respectiva página de Internet2 revela que 39 créditos son requisitos de concentración y 15 son requisitos departamentales (en donde se encuentra un curso de Fotografía). Estos 39 créditos se incluyen cursos como: Historia del Cine, Cine Contemporáneo, Redacción de Guiones para Cine, Taller de Sonido Directo, Arte y técnica de la Edición, Producción Digital Básica, Producción de Cine Documental, Taller de Dirección de Actores, Taller de Diseño de Producción, Taller de Iluminación y Cámara HD, Seminario Integrador y/o Producción avanzada de cine digital.

Vance McLean, graduado en 2007 de COPU, llegó a la misma conclusión que Omar J. Cruz durante su bachillerato mientras trabajó como editor en P.E.S Film, compañía independiente de televisión y cine, y colaboró de alguna forma u otra en decenas de proyectos estudiantiles e independientes. Éste comprendió que el programa de cine de la Escuela carecía de la preparación en cuanto a los elementos administrativos de los proyectos cinematográficos (papeleo, adquisición de permisos, organización de las diversas fases de pre-producción, filmación y pos-producción, etc.): “O sea, estamos hablando de que el cine es un producto y si es un producto es un negocio, hay chavos envueltos y tiene que haber una organización de cómo es que ese dinero se va a lograr. Eso es lo que no te enseñan ahí”, abundó McLean.

Vance McLean ingresó a la Universidad de Puerto Rico en 1995. Un año después entró a la Escuela de Comunicación. Comenzó a tomar cursos que no tenían que ver directamente con su concentración pero que a su entender complementaban su formación en cine y por tal razón perdió los fondos de su beca. Se vio obligado a conseguir un trabajo en lo que lograba acumular dinero para terminar sus estudios.

Ante los argumentos de los estudiantes citados y muchos otros con quienes se pudo conversar, se contactó al Director de la Escuela de Comunicación, el Dr. Eliseo Colón Zayas, para explorar y discutir las razones por las cuales el Bachillerato fue construido de dicha manera y por qué, según muchos de sus estudiantes, está incompleto. El Dr. Zayas comentó vía telefónica que los responsables del diseño del programa de clases de Comunicación Audiovisual (con sus tres concentraciones) son el Dr. José A. Rivera, Coordinador del Programa de dicho bachillerato de COPU, y los profesores Carlos Malavé y Alfredo Rivas, quienes sugieren los cursos al Coordinador.

En cuanto a lo que argumentan los estudiantes sobre la falta de un curso sobre la administración, documentación y adquisición de permisos, el Prof. Rivera entiende que definitivamente hace falta y que está dispuesto a hacer lo posible para integrar el aspecto a través de un seminario. Pero enfatizó que la Escuela de Comunicación no es una escuela de cine y que el bachillerato lo que procura es ofrecer una preparación académica que cubra las ramas y miradas esenciales de las comunicaciones, con un enfoque en cine.

Sin embargo, hoy día los cursos de Historia de Cine y Teoría y Crítica de Cine, que constituían la esencia teórica del bachillerato de Comunicación Audiovisual, no se están ofreciendo todos los años y no son requisitos para la concentración.

Pero sin estos cursos, ¿por qué llamarle un bachillerato con concentración en cine? ¿A dónde se va la dosis teórica que según estudiantes como Omar J. Cruz al menos reconocían que era el fuerte de la Escuela?

Según explica el profesor y Coordinador del bachillerato, Dr. José A. Rivera, los cursos se modificaron en gran medida por las recomendaciones de la Acrediting Council on Education in Journalism and Mass Communications (ACEJMC), la cual se dedica a fomentar y promover estándares de excelencia en la educación profesional del periodismo y las comunicaciones de masas. Según su página en la red, el Consejo cree que los estudiantes se preparan mejor para las carreras en periodismo y comunicación de masas si estudian en universidades con programas profesionales acreditados. Su filosofía se basa en promover que los estudiantes de una facultad tengan la libertad de tomar cursos que sean de otras disciplinas o facultades, para aumentar su experiencia académica universitaria (educación universal). Esta institución acreditadora tiene gran prestigio por sus funciones en instituciones universitarias en Estados Unidos, Europa y ciertos países Latinoamericanos.

Pero el programa de cursos accesibles que ofrece la Escuela no es la única limitación para los estudiantes cuando éstos hacen cine. José A. Rivera, quien también es profesor de Guiones y otros cursos de periodismo, se ha topado numerosas veces con estudiantes que rompen el orden del programa que se les sugiere de buenas a primeras en la Escuela. Por ejemplo, toman el curso de Producción antes o durante un curso como Teoría y Crítica o Guiones. Rivera desconoce la manera en que los estudiantes logran romper con el orden en las matrículas pero naturalmente sugiere que no se haga ya que le trae consecuencias negativas tanto al estudiante como al profesor.

Vance McLean. Foto: Eugene Rafael Hudders

En su experiencia también ha notado que muchos estudiantes ignoran el aspecto de la escritura en la disciplina del cine y esperan que todos los cursos se vinculen con lo audiovisual: “Es una generación que cada vez quiere escribir menos”, manifestó. El desconocer o poner en segundo plano el aspecto de la escritura, que se traduce en cine como el guión, hace que muchas de las producciones caigan en las mismas ideas, temas y formas que ya el cine mundial y local ha trabajado. Por eso asegura que una de las deficiencias principales y frecuentes del cine local es que el aspecto técnico es excelente pero el guión es deficiente. Esto lo confirmó Vance McLean en una entrevista que se le hizo en 2006 quien a base de su experiencia y criterios dijo lo siguiente: “Y para terminar, básicamente en resumen, del defecto que se ve en las películas aquí en Puerto Rico, es que en lo técnico siempre es excelente. Pero el medio que tú usas para contar la historia no puede ser mejor que la historia que estás contando. Eso es lo más importante”.

Por otro lado, Rivera expresó que para mejorar la calidad de las producciones cinematográficas en la Isla hace falta tener el contexto de lo que se ha hecho en el cine desde sus inicios en la primera década de los 1900 hasta hoy día, para evitar repetirse y tratar de innovar en la medida que sea posible. De igual forma, por la cantidad de películas y programas de televisión que se transmiten y llegan a Puerto Rico de Estados Unidos y otros países, no se debe hacer un producto que no intente superarlos, al menos así lo entiende el profesor.

Entre las demás limitaciones de los estudiantes que el Coordinador del Bachillerato de Comunicación Audiovisual ha reconocido está la falta de una actitud autodidacta, la cual considera esencial para trascender las restricciones del tiempo y el programa de clases, y los pequeños equipos exclusivos de cineastas en Puerto Rico que han logrado hacer cine local (Ej. Jacobo Morales) pero que no proyectan una política que le permita a los jóvenes cineastas integrarse en el grupo.

Cortometrajes experimentales

Un factor común en la mayoría de las primeras producciones cinematográficas de los estudiantes graduados o en miras a graduarse es que suelen ser de corte experimental. Un filme experimental suele narrarse de forma poco convencional, no lineal, con alto contenido de imágenes poéticas, diálogos o monólogos con alto contenido intelectual, y en ocasiones no suele contarse una historia sino expresar un sentir o maximizar los potenciales del medio. ¿A qué se debe que los primeros cortometrajes que hacen los estudiantes son altamente rebuscados en su forma?

Tanto Omar J. Cruz como Emmanuel Puig, ambos graduados de la misma institución universitaria, entienden que esta tendencia se da principalmente por la influencia del bachillerato, a propósito del curso Teoría y Crítica del Cine, ofrecida por el Prof. Alfredo Rivas, en la que los estudiantes se exponen a la producción cinematográfica mundial más artística, crítica y trascendental de la historia del cine, al igual que las grandes corrientes teóricas que cambiaron la manera de hacer cine para siempre. El curso se ofrece durante el último año universitario del estudiante, periodo para el que también se encuentran elaborando su primer proyecto para el curso de Producción Cinematográfica. Este factor, combinado con el interés del estudiante por utilizar el arte como medio de expresión, es lo que contribuye a que el primer trabajo se incline por el cine de arte (un cine cuyo propósito principal no sea venderse como producto a un público amplio) y sea altamente ambicioso en su propuesta.

Sin embargo, ambos cineastas concuerdan en que la búsqueda de hacer un filme profundo sacrifica la claridad y comprensión del mismo, más aún cuando son personas naturalmente inexpertas las que están detrás de su producción. Por otro lado, Cruz aclara lo siguiente: “Y más que deliberadamente hacer algo experimental, la intención era hacer algo con contenido, que yo creo que estaba más cerca de lo que realmente estábamos tratando de hacer”.

De igual forma, cada futuro cineasta no está exento de trabajar su primera producción a base de sus intereses personales y dejar en segundo plano el querer hacer un cambio positivo al medio artístico y su historia.

“Todo lo que uno ve influencia lo que uno está haciendo. Así que es posible que yo vea [el cine del director ruso Andréi Tarkovsky] sin entender necesariamente cómo fue que Tarkovsky logró que esto funcionara y yo trato de utilizar los recursos que él utilizó y, sin necesariamente entenderlo, creamos un corto experimental accidentado en un montón de segmentos, que es lo que yo creo que está ocurriendo”, reiteró Cruz.

Más allá de que el producto final sea bien logrado, a la luz de los criterios artísticos cinematográficos, el hecho de que la producción sea experimental es un factor que no necesariamente contribuye a que se pueda mercadear o exhibir más fácil en Puerto Rico, según entiende Puig, quien se graduó del bachillerato en 2007.

En esta primera parte se ha explorado las tendencias y retos de los jóvenes cineastas desde el inicio de su preparación académica en la Universidad de Puerto Rico. En la próxima entrega de esta serie se discutirán las adversidades y limitaciones de los cineastas independientes a la hora de llevar la teoría a la práctica, dinámica en la que la realidad de hacer cine cambia dramáticamente.

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Comments

Minerva Roque GUERREIRO's picture

sobre la intervencion del estudiante de Comunicacion

Estimado alumno, por mas de dos decadas soy Profesora Titular de las Catedras de Cine yTv, de mas de cinco Universidades Sudamericanas. Entiendo perfectamente, que la carrera de cine no puede, ni debe vincularse a otras carreras, que tengan que ver con el periodismo audiovisual. La carrera de cine, requiere de mucha especialidad, tiempo y trabajo diario, y la de Comunicacion audiovisual, ya sea en television o periodismo audiovisual, tambien lo requiere, pero aunque tienen ramos similares, son especialidades diferentes. Me encantaria poder dictar un Diplomado de seis meses en Produccion Cinematografica o Taller de Realizacion Cinematografica,. No tengo contacto con la Universidad de Puerto Rico, pero si encontraramos quizas estudiantes graduados o en tercer o cuarto ano que quisieran hacer la Titulacion Tutoriada conmucho gusto. Ahora estoy radicada en Estados Unidos, y me encantaria hacer algo de esta naturaleza que impulse el cine en Puerto Rico, como lo he hecho por casi veinte anos en Chile, con frutos ya medibles. Espero tu respuesta y es posible que podamos establecer una relacion que fructifique.

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