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Desafío
Breve anatomía del cine independiente en Puerto Rico, Parte III
En la foto: Vance McLean Ball.
Foto:
Eugene Rafael Hudders
February 23, 2010
TERCERA PARTE Otras críticas y experiencias personales con la Corporación: A juzgar por lo establecido anteriormente por Nadia Barbarossa, Productora Ejecutiva de la Corporación de Cine, dicha institución opera con una formal estructura corporativa y económica, en miras de estimular y promover la industria de cine en Puerto Rico. Sin embargo, la mayoría de los cineastas independientes entrevistados mostraron tener inconvenientes a la hora de lidiar con la Corporación. Ramos Perea apunta que la Corporación de Cine desde sus inicios se convirtió en el major studio del cine puertorriqueño ya que, como todo major studio, establece directa o indirectamente las políticas y reglas para poder hacer cine, considerando que uno de sus propósitos principales es proveer unos fondos iniciales para poder llevar a cabo la producción. “El major studio es el “Mefistófeles” al que se le vende el alma, y que cada desliz recuerda los años que le quedan por vivir. La Corporación de Cine hace eso con el cine puertorriqueño que se somete a él” (Perea, 2008, P.28). En la foto: Roberto Ramos Perea autor de Cinelibre A continuación, las tres principales críticas hacia la Corporación de Cine: a.Demora en proceso de evaluación El señalamiento principal gira en torno a la demora excesiva a la hora de solicitar fondos a la Corporación. Vance McLean especifica que el proceso para solicitar fondos de esta institución era muy largo y ninguno de los del equipo de producción quería esperar ese tiempo para entonces comenzar a filmar, por lo que Barricada fue financiado principalmente por el productor Eugene Rafael Hudders. Como bien se mencionó anteriormente, Nadia Barbarossa explicó que el grupo de proyectos que la nueva administración heredó de la pasada ha causado que el proceso de evaluación se demore y que se cierre temporeramente el Programa de Desarrollo. No obstante, indicó que en circunstancias normales el proceso completo de evaluación se toma unos 6 meses. Pero hay otros factores que pueden causar que se exceda de ese tiempo. “También hay muchos proyectos que van a Junta Consultiva—o sea, que pasan por convocatoria—y la Junta Consultiva decide que deben ir a Desarrollo cuando no están preparados para ser producidos. Eso pues ya tiene un valor añadido en tiempo de que un proyecto que quizás alguien pensaba que se iba a enterar rápido si se iba a hacer o no, la Corporación de Cine entiende que tiene que desarrollar más, está dispuesto a apoyarlos financieramente a que se pueda desarrollar pero le va a tomar más tiempo en lo que desarrolla y eso no es garantía de que la Corporación más adelante va a invertir en su proyecto”. b.Modus operandi de la pasada administración Durante la conversación con Barbarossa quedó claro que cada administración ejecuta la misión de la Corporación de Cine con su visión y estilo, lo cual no necesariamente atenta contra las metas de la institución pero sí marca una cierta diferencia en la manera de trabajar y en el trabajo en sí entre administración y administración. Muchas de las reacciones negativas de los cineastas independientes con quienes se conversó provienen de la pasada administración. Por ejemplo, además de las comunes críticas en cuanto la solicitud de fondos, los cineastas independientes entrevistados hicieron varios señalamientos en cuanto al trato del personal de la pasada administración hacia los clientes. Un cineasta independiente que no deseó identificarse opinó que en general la Corporación de Cine no tiene un personal enfocado en ayudar a los cineasta independientes ni la actitud colaboradora; su experiencia fue exhaustiva y desmoralizante en cierta medida, lo cual lo desmotivó y provocó que buscase su dinero en otra parte. Según indica el cineasta, la Corporación fue más receptiva cuando ya había culminado su producción. c. El aparente martirio de la permisología Haciendo eco de la postura del cineasta no identificado, cabe señalar lo que Ramos Perea señala en su libro, el cual fue publicado para el 2008, fecha para la cual aún estaba la pasada administración: “Los cineastas y todos los demás artistas puertorriqueños, han pagado con este vía crucis todo el dinero que Roselló y su gente se robaron en todos sus años de gobierno. Los artistas son esclavos de exigencias tan absurdas para evitar la corrupción, que emprender el calvario de ir a buscar certificaciones, permisos, good standings, ASUME, y otros documentos ridículos que prueben su legitimidad, tira por el suelo el más apasionado entusiasmo. Es lógico que exista una requisición de documentos para un préstamo, pero al punto al que se ha llegado, da la impresión de que toda solicitud está denegada de antemano por la complejidad con la que se exige. De hecho, esta permisología es tan limitante, que ella misma se encarga de discriminar entre los aspirantes. Termina siendo un trámite que determina su concesión por quién le sobrevive, y no por su proyecto”. (2008, p.29) Hoy día, bajo la nueva administración, el problema parece persistir: “En mi experiencia por ejemplo yo estuve hasta los otros días peleando con la Corporación de Cine para saber exactamente qué era el permiso de urbanismo del que ellos hablan y lo que son los seguros—son prácticamente no existentes en Puerto Rico—, es algo bien incompleto, bien incompleto”, explicó Omar J. Cruz, quien durante el mes de septiembre de 2009 intentó buscar ayuda de la Corporación de Cine para la filmación de su largometraje de acción y comedia: “Ático: una historia de coincidencias en tres actos y 1/3”. Por otro lado, el equipo de producción de Barricada confiesa haber tenido una buena experiencia con la Corporación de Cine, ya que ésta sí contribuyó en cuanto a la obtención de un permiso para poder controlar acceso de una calle en Río Piedras, para lograr filmar unas de las escenas más importantes del filme, proceso que tomó unos seis meses y fue inclusive apoyado voluntariamente por guardias de la Policía que atendían dichas áreas. El equipo de Barricada observa las imagenes recien tomadas. Trailer Barricada Nueva administración: ¿la esperanza? La reciente administración inició operaciones en febrero de 2009 y según Barbarossa ya se ha comenzado a ver la diferencia en cuanto a las reacciones y resultados. La administración pasada fue la primera en lidiar con las leyes 362 y 121, con las cuales principalmente trabaja la Corporación hoy día. Según la Productora Ejecutiva, la administración de Luis Riefkhol parecía tener las intenciones de ayudar a la mayor cantidad de personas posibles pero esto fue lo que causó el actual ataponamiento de proyectos y el cierre temporero del Programa de Desarrollo. “Entonces, si tú tienes una Junta que se reúne cada mes y medio, cada dos meses, son personas con unas agendas cargadísimas. Entonces reunir a todas esas Juntas de directores para determinar qué proyectos se van a hacer, o sea, creo que no pudieron parear el [ritmo] de la industria, que es bastante acelerado, al [ritmo] de gobierno de reunir Juntas etc. Pero no quiero aventurarme a decir que fue negligencia de nadie. Yo creo un poco que era la primera vez que se hacía y no supieron cómo manejar con tanto volumen de trabajo”, alegó Nadia Barbarossa. Por otro lado, añade que otro factor determinante que puede causar retrasos en la evaluación de los proyectos es la limitación de empleados: “La Corporación de Cine cuenta con poco personal y el personal que tiene trabaja como si fuese trabajo de producción de cine, no se siente tanto como empleado de gobierno sino se siente más como que estás trabajando al [ritmo] de la industria y las horas de la industria, que si las conoces son no menos de 12 horas al día. O sea, trabajamos mucho, lo que pasa es que no tenemos tanta gente que pueda estar trabajando tantos aspectos que requiere la industria porque no sólo es el fondo sino es también las películas que vienen de afuera, es lo que exige el gobierno, son planes de desarrollo económico, son muchas cosas. Pero no nos quejamos. Nos encanta lo que hacemos y lo hacemos con gusto”. A pesar de los nuevos cambios que según Nadia Barbarossa se están implementando, hay otras críticas y argumentos que no dejan de discutirse. Son varios los que aún comentan que la Corporación persigue el prestigio avalar películas que ganen premios y ayuden a promocionar los cineastas puertorriqueños fuera del país, perspectiva que ciertamente no ayuda al sector de cineastas independientes necesariamente. Al parecer, la aplicación de la teoría que teje las operaciones de la Corporación de cine junto con el factor tiempo determinarán si en efecto esta institución es una alternativa viable para el cineasta, especialmente el cineasta independiente, u otra traba a la hora de hacer cine; si dicha institución cumple su misión de estimular la producción de cine hecho en Puerto Rico y/o si se puede lograr finalmente alcanzar una industria de cine en la Isla. Por ahora, la Corporación busca cambiar el modus operandi y las políticas que llevan rigiendo hasta el momento. Al menos así lo declaró la Productora Ejecutiva, quien indicó que se está reestructurando la manera de manejar y atender las propuestas cinematográficas con el fin de que el proceso sea más ágil y efectivo. “Es importante para nosotros que todo el mundo sepa que nosotros estamos concientes. Muchas personas que estamos aquí adentro venimos de la industria y nos preocupa que no se han atendido bien, que se sientan que somos responsables con sus proyectos. A mí me consta, lo que es el trabajo de hacer una propuesta de una película, una propuesta de cine, yo sé que es algo bien trabajoso y que ellos sepan que sí se está trabajando y sí se está siendo diligente. Se está tratando de atender todo lo más rápido posible, con el mayor cariño posible y lo más diligente posible”, concluyó. Talleres La Corporación de Cine recibe propuestas de talleres de personas que trabajen en el medio o estén preparadas para enseñar sobre los diferentes aspectos del cine. Estas propuestas se evalúan y de aprobarse se auspician: “Hay muchos talleres de cosas que hacen falta en la industria como el desarrollo de la escritura de guiones, talleres de producción, de manejo de presupuesto de finanzas, de aspectos legales de cómo se produce una película o el negocio del cine: todo lo que es la producción de cine desde los comienzos de la escritura del guión hasta la distribución”, abundó la Productora Ejecutiva de la Corporación de Cine, Nadia Barbarossa. El autor es egresado de la Escuela de Comunicaciones de la UPR en Río Piedras. No se pierda el siguiente artículo de esta interesante serie de reportajes sobre el cine independiente en Puerto Rico. |
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