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Desafío
Adversidades y Limitaciones: Corporación de Cine, Parte 2Vance McLean Ball y Joe Vargas, directores de Barricada.
Foto:
Eugene Rafael Hudders
February 4, 2010 En la primera parte del reportaje se abordó la preparación académica—en este caso el bachillerato de Comunicación Audiovisual de la Escuela de Comunicación de la UPR-RP—como el primer factor que influye en los productos finales de los jóvenes cineastas independientes. En esta segunda parte se discutirán las limitaciones y adversidades a la hora de poner en práctica lo aprendido en la universidad. Como verán, de la teoría a la práctica la realidad cambia dramáticamente. El legado de Vance Existe un recurso hoy día que se suele mencionar cuando se comienza a trabajar un proyecto cinematográfico en o fuera de la Universidad. Ese recurso es Vance McLean, uno de los cineastas independientes que más proyectos ha trabajado y sobre todo colaborado. El nombre de Vance es conocido por estudiantes de bachillerato de Comunicación Audiovisual actualmente como uno de los más grandes colaboradores del cine puertorriqueño independiente y como una persona abierta y dispuesta a ayudar en un proyecto estudiantil. Esta reputación se la ha ganado no sólo por la larga experiencia que ha adquirido en la práctica sino por la humildad y la calidad humana que le caracteriza. Desde hace casi tres años McLean, junto a Joe Vargas y Eugene Rafael Hudders, lleva trabajando un largometraje que ha servido de ejemplo para muchos, tanto sobre las dificultades de la producción de cine como sobre el gran potencial que puede alcanzar dicha producción si se tiene preparación intelectual y los recursos básicos de equipo y utilería. Barricada En el 2006, este servidor le hizo una entrevista a Vance y Joe Vargas, a propósito de un nuevo proyecto que según ellos describieron, era el primer largometraje de zombies en Puerto Rico: Barricada. La película trata sobre una crisis nacional provocada por un virus que convierte a la gente en muertos vivientes y se centra en las adversidades de un grupo de voluntarios que se dedican a buscar artículos de primera necesidad para los sobrevivientes refugiados. La historia es oscura no sólo por tratarse sobre muertos vivos sino por el comportamiento y las relaciones humanas entre los personajes, quienes interactúan dentro del claustro de una especie de guagua de mudanza. Joe Vargas explicó en aquella entrevista que Barricada es una película No-budget (en vez de Low-budget). No había dinero ni para sacar las copias de los guiones, Vargas ya tenía deberes de padre y Vance invertía la mayoría en finalizar sus estudios. Lo que finalmente echó el proyecto hacia adelante fue la ayuda de los amigos tanto detrás como al frente de la cámara. Sobre la producción del filme, Vargas comentó: “Yo creo que esta es la primera película que se está trabajando con tantos extras, (casi 400 personas) en cuanto a toda la producción que se ha hecho en extras. Y los extras no son personas que están caminando por la cámara, sino personas que tienen escenas de acción y están recibiendo [una dirección], además de los personajes principales, pero que están interactuando de alguna manera. Y yo creo, me parece, que es una de las primeras películas que está trabajando con tantas personas”. Finalmente fueron 200 personas las que trabajaron detrás de esta producción, lo cual no llenó la expectativa pero sí fue lo suficiente para lograr hacer un filme de este particular género. Actualmente se espera que Barricada esté lista para marzo de 2010 y compita en varios certámenes internacionales para adquirir reconocimiento, antes de que se busque estrenar en Puerto Rico. McLean concluyó que esta estrategia es efectiva ya que la mayoría del público puertorriqueño tiende a ver mal el cine producido localmente y reconsiderarían apoyarlo si tuviese reconocimiento extranjero. Ejemplo reciente de un filme que ha obtenido apoyo y/o prestigio internacional previo su estreno en la Isla es “Maldeamores” (producida por Benicio del Toro, 2007). Adversidades y enseñanzas A la hora de hacer cine independiente en Puerto Rico, las amenazas y adversidades vienen de todos lados. Al contrario de otros medios, el cine se logra únicamente en equipo, y a veces hasta eso no es suficiente para poder terminar el proyecto que se espera. Por otro lado, existen ayudas y alternativas que muchos desconocen. 1. La Corporación de Cine ¿Es la Corporación de Cine una alternativa viable para el cineasta independiente, o representa la primera limitación? Para poder obtener la información oficial de la Corporación de Cine se intentó comunicar con la Dra. Mariella Pérez Serrano, quien es la actual Directora Ejecutiva y quien también funge como Comisionada de Cine en foros internacionales, pero no estuvo disponible ya que estaba atendiendo asuntos oficiales fuera de Puerto Rico. No obstante, sí se pudo conversar con Nadia Barbarossa, Productora Ejecutiva. Barbarossa relata que la Corporación de Cine comenzó a operar en la década de los 1990 y con el pasar del tiempo tuvo varias transformaciones hasta que llegó a formar parte de las instituciones que componen el desarrollo económico en Puerto Rico. En 1999 se firmó la Ley 362, la cual provee incentivos contributivos a aquellas producciones que filmen 50% de la fotografía principal en Puerto Rico o inviertan más de $1,000,000 en gastos a residentes de Puerto Rico. Por otro lado, en 2001 se firmó la Ley 121 o la ley del Fondo Cinematográfico, la cual permite que la Corporación maneje un fondo de inversión y financiamiento para producciones puertorriqueñas. Desde entonces, la Corporación de Cine maneja esas dos leyes, con el fin de desarrollar la industria del cine local invirtiendo en proyectos, financiando proyectos, auspiciando festivales de cine y todos los talleres educativos de capacitación que organice. La Corporación actualmente recibe $3.3 millones de dólares por año fiscal para los proyectos del Fondo Cinematográfico, dinero que proviene del recaudo del IVU. Beneficios, gestiones y críticas Hay dos maneras de solicitar formalmente fondos a la Corporación: El Programa de Desarrollo y la Convocatoria Anual. El Programa de Desarrollo maneja la asignación de fondos para los proyectos escogidos por la Corporación. Actualmente, este programa está cerrado ya que la nueva administración de la Corporación, iniciada en febrero de 2009 y encabezada por la Dra. Mariella Pérez Serrano, creyó prudente atender todos aquellos proyectos que se quedaron sin evaluar durante la pasada administración, quien fue regida por Luis Riefkhol. Según la Productora Ejecutiva, hay alrededor de 30 proyectos que no se han atendido y que una vez se evalúen se decidirá reabrir el programa. Nadia Barbarossa explicó que de estar nuevamente abierto, el cineasta podrá solicitar dinero para desarrollar su proyecto ya sea con ideas—sometiendo un tratamiento, una lista de personajes, un desarrollo de ideas con arcos dramáticos—como con el guión cinematográfico terminado. “Ese financiamiento, como bien la palabra lo dice, se repaga, porque es un préstamo. Se repaga tanto si la Corporación luego quiere entrar en el financiamiento total de la película; se incluye como parte del financiamiento de la película o el producto, [y] una vez haya conseguido el dinero para producir su película [el productor] devuelve el dinero a la Corporación de Cine”. La alternativa para aquellos que ya tienen su proyecto más desarrollado y concretizado es la Convocatoria Anual, la cual abre cada año para que pueda someter su proyecto para evaluación aquel cineasta que ya tenga su guión hecho, junto con una lista de actores interesados en formar parte del proyecto, un distribuidor que le interese colaborar, y/o algún acuerdo de co-producción internacional. La evaluación de los propuestas sometidas la lleva a cabo una Junta Consultiva y una Junta de Directores. La Junta Consultiva evalúa la calidad artística de la película: la construcción de la historia, sus arcos dramáticos, el desarrollo de los personajes, y la construcción general del guión, la cual determina en gran medida el potencial del filme. “Ya cuando se hacen unas recomendaciones de lo que es la historia, pues pasamos nosotros a ver qué elementos podemos cambiar, añadir, agregar para que esa película tenga un valor económico”, añadió Barbarossa. Los miembros de la Junta Consultiva forman parte de varias áreas de la industria de cine (escritores de guiones, productores, distribuidores, etc.), ya sea en Puerto Rico como a nivel internacional. La Productora Ejecutiva confesó que la Junta Consultiva no tiene censura en cuanto a los temas que cada guión trabaje, aspecto con el que Roberto Ramos Perea no muestra estar de acuerdo, según postula en su libro Cinelibre: “La Corporación de Cine interviene en el contenido de miles de formas. La exigencia de que el producto sea rentable obliga a la Corporación de Cine a asegurarse de que no existan contenido controvertibles, escenas escabrosas o ideologías complejas que puedan afecta la sana mentalidad del gobierno y sus inversionistas que aspiran a la “universalidad” del cine puertorriqueño auxiliado por la Corporación para que pueda tener una “sana” distribución internacional. Someter los guiones a talleres es una buena manera de decirle a la propuesta que no puede ser auxiliada. Así, la Junta Consultiva y la Junta de Directores de la Corporación de Cine privilegia contenidos que enfatizan en las relaciones humanas, el romance más cursi, las comedias costumbristas o temas “universales” (2008, p. 30). La Junta de Directores, por otro lado, determina finalmente qué proyectos se van a producir o a financiar, y por cuánto se financiaría. “Claro, los proyectos que llegan a la Junta [de Directores] llegan con un perfil que ya ha pasado por la Junta Consultiva, que ha pasado por varios aspectos de la Corporación de Cine, que una vez llega a la Junta de Directores pues ya tiene un perfil específico y la Junta determina si eso es parte del Production Slate (una serie de películas que produce una misma entidad/compañía,/corporación/fondo de inversión), lo que se llama el catálogo de películas que se quiere generar durante esa administración porque tratamos un poco de identificar, tú sabes, queremos tener una película de horror, un drama, un poco de todo, para que entonces pues, a ver con cuál pegamos. Esperemos que con todas”, aclaró Barbarossa. Otra vía que la Productora Ejecutiva de la Corporación de Cine mencionó es lo que se conoce informalmente como un 60/40. “Si tú tienes el 60% de tu presupuesto—pues, ya lo has conseguido, tanto sea con un contrato de distribución como con un inversionista que haya puesto el presupuesto o un grupo de inversionistas que te dan un fondo que quieran poner ese dinero para ese presupuesto, tú puedes directamente, sin pasar por convocatoria, entregar tu propuesta a la Corporación de Cine y la Corporación de Cine evalúa si quiere poner el 40% de tu presupuesto. Evidentemente hay un tope de $1.2 millones por ley, así que no podría ser más de $1.2 millones. De nuevo, ese proyecto tiene que pasar por una Junta y la Junta determina cuánto si se hace, y si se hace cuánto se le da a cada proyecto”, detalló Nadia Barbarossa. Pero las bases económicas de la mayoría de los cineastas independientes entrevistados no les permite tan siquiera considerar llevar a cabo una producción cinematográfica que requiera más de $10,000 aproximadamente (aunque esta sea artísticamente excelente) y que ni tan siquiera garantice que logrará alcanzar recuperar en ventas la cifra de la inversión y/o el dinero necesario para pagarles una compensación justa al menos a los actores que acordaron participar de forma gratuita de buenas a primeras. Sin una garantía de recuperación de los fondos invertidos, ¿la Corporación de Cine será una alternativa viable para que el cineasta independiente obtenga fondos de producción? ¿Habrá alguna? Ante esta situación, Barbarossa aclaró lo siguiente: “Esta administración persigue que el cine se trate como un negocio. No porque se trate como un negocio significa que los valores culturales se van a desatender y mucho menos los valores artísticos. Nosotros no pretendemos hacer megaproducciones de Hollywood porque evidentemente los presupuestos que llegan a la Corporación son presupuestos que son de películas independientes como bien es tu reportaje. Nosotros no pretendemos hacer películas de grandísimos presupuestos porque no se puede, la Ley no nos lo permite. Ahora, sí perseguimos que los aspectos de negocios se traten como negocio porque nosotros sí estamos adscritos a la sombrilla de desarrollo económico que, pues, por definición tenemos que darle un ángulo económico a todo lo que es cine: generación de empleo, cómo se mueve la industria, cuánto dinero está dejando, cuánto dinero está recuperando. […] Y un poco estamos tratando de darle forma a lo que es el negocio del cine, para que esas películas que sí se van a producir tengan unos valores de producción y unos estándares de calidad lo suficientemente altos para poder recuperar algo de la inversión. Entonces, uno con "expertise" con consultores quizás tú piensas que tienes un proyecto que no tiene herramientas para recuperar pero se encuentra la manera de cómo unir todos estos aspectos y hacer que la película sí recupere. Toda película buena, con un buen guión, con buena actuación, buena dirección y buenos elementos todos combinados, casi es imposible que no recupere”. Aún mientras la Corporación tome en cuenta el valor artístico, muchos cineastas independientes que han tenido experiencias con esta entidad insisten que el valor económico no sólo se toma más en cuenta que otros, sino que acapara la realidad económica del cineasta. Ramos Perea indica en Cinelibre que uno de las mayores fallas de la Corporación de Cine es precisamente que establece estructuras de producción de películas de presupuestos millonarios (como en Estados Unidos) para un país no puede pagar más de $50,000 en una buena producción. Éste ofrece un escenario ficticio para ejemplificar el constante destino de un filme avalado por la Corporación: “Luego de pasar el calvario del papeleo, se logra un préstamo, digamos de $150,000 para realizar la película X. La película X, según lo propuestado, se hace con $250,000, pero no es responsabilidad de la Corporación ayudar a buscar los otros $100,000, eso es asunto del productor. Así, para completar ese presupuesto tendrá que ir al Departamento del Trabajo a buscar incentivos salariales, tendrá que ir a la sorda empresa privada a buscar especies y coauspicios, etc. Finalmente, para no perder el ímpetu, comienza a rodar, a encontrar problemas miles, hasta que finalmente termina la película y con el producto final en la mano, ir al exhibidor americano, es decir a solicitar salas de exhibición a Caribean Cinemas. (A esto volveremos en nuestra siguiente entrega.) La película se exhibe en 8 cines por dos semanas -o cuatro si es exitosa- y gana en total de ingresos unos $100,000 de los cuales Caribean Cinemas se queda con el 40%, así que le quedan $60,000. Entonces Mefistófeles (la Corporación de Cine) aparece a cobrar su deuda” (p.32) Esta es la segunda parte de una serie de reportajes investigativos titulado Breve anatomía del cine independiente en Puerto Rico *El autor es egresado de la Escuela de Comunicación Pública de la UPR en Río Piedras |























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